Esculturas Budistas


El budismo llegó a China desde la India y Asia Central a principios del siglo I de nuestra era. El trabajo de los misioneros budistas no sólo se basó en las escrituras o sutras que se encargaban de traducir del sánscrito, sino también en la elaboración de imágenes para hacer llegar su mensaje a una población raramente alfabetizada (por este motivo se ha conocido a veces en China al budismo como “la religión de las imágenes”).

Las primeras imágenes budistas conocidas y con inscripciones fechadas son figuras de bronce dorado del siglo IV. Durante el período “Wei del Norte” (386-535), la escultura budista estaba bajo la fuerte influencia de Gandhara al noroeste de Pakistán y Afganistán por lo que las figuras de Buda en este período suelen tener ojos profundos, los rasgos faciales muy occidentalizados y los cuerpos robustos. Hacia el final de este periodo, sin embargo, estas influencias se asimilan y se suavizan y los cuerpos sólidos dan paso a figuras más esbeltas y vestidas con trajes elegantes.

Cuando la dinastía “Wei del Norte” fue sucedida por las dinastías “Wei del Este” (534-550) y “Wei del Oeste” (535-557), los estilos en la parte occidental del norte de China se separaron ligeramente de los de la parte oriental. En la parte oriental, continuó la evolución del estilo de “Wei del Norte” ya que las figuras budistas de “Wei del Este” llevan túnicas ceñidas con las líneas de los pliegues expresadas de manera clara y sencilla. En cambio las figuras de “Wei del Oeste” pasan a tener cuerpos robustos, rostros redondos y llenos y túnicas plisadas con intrincados pliegues.

En la posterior dinastía “Qi del Norte” (550-577) las estatuas se convierten en finas y elegantes, con prendas delicadas y nítidos detalles lineales. Estas esculturas son notables por sus expresiones faciales maravillosamente serenas, una característica que persistió en la dinastía “ Sui” (581-618).

Adjuntamos algunas fotografías que ilustran parcialmente dicha evolución.

Acerca de Siente China

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