Los Guerreros de Terracota


Qín Shǐhuáng (秦始皇) está considerado como el primer mandatario que gobernó de forma unificada lo que posteriormente sería conocido como China pero que en ella época se denominaba Imperio Qín.

Después de someter al resto de reinos de lo que los chinos de aquella época pensaban que era el mundo entero, Qín Shǐhuáng se atribuyo el título de Huángdì (皇帝) en referencia a los míticos tres Huáng (皇) o Tres Augustos que fueron los gobernantes en el amanecer de la cultura china y los cinco di (帝) o Cinco Soberanos que reinaron inmediatamente después de los tres Huang. Todos los emperadores posteriores de todas las dinastías chinas han usado este título por lo que en Occidente lo hemos traducido directamente como “Emperador”.

Entre las muchas obras y reformas que acometió este personaje histórico estuvieron la unificación en el territorio de su imperio de la moneda, de los sistemas de pesos y medidas y también de los anchos de carros y carreteras; la implantación de un sistema de escritura unificada; la construcción de lo que sería el germen de la gran muralla para defender sus dominios de los barbaros del norte y también de gran cantidad de canales y caminos y por supuesto la excavación de su fabuloso mausoleo.

El ejército de terracota enterrado en este mausoleo y que le habría de servir en la otra vida fue creado utilizando un procedimiento de construcción en serie que se adelantaría más de dos mil años al empleado en las factorías Ford. Cada una de las partes del cuerpo se construía por separado y posteriormente se encajaban mediante un ensamblaje estandarizado de forma que cualquier pierna, brazo o cabeza se podía unir a cualquier tronco. Las caras como se puede ver en la fotografía adjunta son todas diferentes entre sí y representan rostros de soldados de distintas etnias y edades, con diferentes peinados y barbas.

Los guerreros originalmente portaban armamento real y estaban pintados en vivos colores cuyos pigmentos, lamentablemente no han sobrevivido al paso del tiempo más que testimonialmente en el caso del “arquero afortunado” que podemos ver en las fotos adjuntas.

Lo cierto es que esta figura es la única que ha llegado hasta nuestros días tal y como fue construida (de ahí el nombre de “arquero afortunado”) ya que los tumultos posteriores a la muerte del emperador (su dinastía finalizo abruptamente con su sucesor y es la de menor duración de la historia de China) y los posteriores saqueos dejaron las esculturas en el estado que se muestra en la siguiente foto.

Durante el día, miles de personas visitan la exposición instalada y formada por cientos de guerreros reconstruidos por un equipo de especialistas. Este grupo de arqueólogos trabaja durante las noches en el rompecabezas que forman la gran cantidad de restos existentes con el objeto de ir añadiendo regularmente nuevos guerreros a este peculiar ejercito. En el año 2010 este equipo de trabajo comandado por la arqueóloga Xu Weihong recibió el premio Príncipe de Asturias en la categoría de Ciencias Sociales.

Por el momento, se han excavado tres yacimientos: el principal que contiene varios miles de guerreros, la mayoría de los cuales se han restaurado,

El número dos que contiene lo que se supone que era el Estado Mayor del ejército,

Y el número tres conteniendo unos mil guerreros que prácticamente no se ha empezado a reconstruir. Se han hallado además unas valiosas reproducciones de los carros imperiales a mas o menos la mitad del tamaño original y hechos en orfebrería de bronce.

Lo que todavía no se ha excavado es la propia tumba del emperador que. entre otras cosas esplendidas, cuentan los clásicos que contenía “ríos de mercurio”. Por el momento se ha estudiado con ultrasonidos su ubicación para verificar su estado pero no se ha acometido la excavación por considerar que bien por el paso del tiempo o por las trampas instaladas en su momento, pudiera desmoronarse. Se dice que en esta tumba junto al Emperador se enterró a los diseñadores de la tumba para que no pudieran compartir los secretos de su construcción.

Como anécdota se cuenta que al campesino que excavando un pozo casualmente descubrió la fosa número uno se le premió con el puesto de taquillero para la venta de entradas a la exposición. Lo cierto es que las personas cuyas aldeas estaban asentadas sobre la superficie ahora excavada fueron realojadas en un pueblo de nueva construcción que está justo a la entrada del complejo donde también residen muchos de los arqueólogos que trabajan cada día en la excavación.

 

 

 

Acerca de Siente China

Tras varios años con el estudio del Chino Mandarín, hemos decidido crear este sitio para animar a más gente a que se una a nosotros en este fascinante viaje que es el estudio de esta lengua y para ayudar a los que ya se han decidido hacerlo con recursos que nosotros echamos de menos en aquel entonces.
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