Aprender chino: ¿en cuántos meses se puede aprender chino?


Aprender chino nunca ha estado más cerca de hacerse realidad. Con los métodos bilingües chino-español y chino-inglés de Sientechina se pueden adquirir conocimientos del idioma conforme el nivel de aprendizaje. Y, en verdad, aunque el ritmo varía de una persona a otra, si se dedican unas 40 horas, se puede aprender a leer un texto, pronunciándolo fonéticamente de forma correcta e incluso hasta que te entiendan. No obstante, bien se puede afirmar que, en unos seis meses, se puede adquirir un nivel básico, siempre que seamos buenos estudiantes y no cejemos nunca en el empeño. La costumbre hace al hábito, a la postre.

Ten en cuenta que existen diferentes métodos dirigidos a distintas edades. Así, los más pequeños tienen libros muy gráficos, siempre llenos de imágenes, dedicados, por ejemplo, a las cuatro estaciones o una traducción de la obra clásica de El principito. Los adultos, por su parte, disponen de diferentes grados: nivel preavanzado, intermedio, inicial y avanzado. Otra buena forma de aprender chino es coger un buen libro de lectura o lanzarse a memorizar las 300 frases más manidas del mandarín. Con la Guía esencial de lengua china el estudiante evitará muchos errores de principiante típicos.

La escritura es, asimismo, esencial en esta lengua oriental. Con cuadrículas especiales, todos los trazos del chino te serán por fin desvelados. Tampoco te puede faltar un buen diccionario donde consultar vocabulario básico en función de tus conocimientos. Para terminar de adentrarse en el mandarín, no puedes olvidar tampoco los libros de gramática. Especialmente útil es la Gramática básica del chino, todo un libro de referencia para obtener unas premisas básicas del idioma con temas dedicados íntegramente a pronombres, numerales o expresiones verbales. CD con música y canciones terminan por ayudar a aprender mnemotécnicamente muchas expresiones y construcciones.

Por tanto, los manuales para idiomas de Sientechina representan una óptima solución para todos aquellos que necesiten aprender chino por temas laborales o por simple curiosidad. Resulta muy útil, además, combinar el aprendizaje con una inmersión directa en el país, ya sea por vacaciones o por residencias más prolongadas. No en vano el chino se está convirtiendo en uno de los idiomas del futuro. Tanto es así que en muchos colegios españoles los más pequeños ya lo estudian como segunda lengua. Si es así, puedes incluso practicar locuciones y giros lingüísticos con tus propios hijos. ¡Ánimo y sigue adelante!

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